martes, 19 de noviembre de 2013

"LA EXPULSIÓN"

Daniel Meyran, en Una lectura del tiempo sobre el tiempo,  considera que el estudio del teatro histórico hispanoamericano en Europa, persistirá si este se continúa escribiendo, representando y traduciéndose. El análisis que el estudioso propone para el hecho teatral, cercano al de Charles Sanders Peirce, es el que atiende a la sociocrítica y a la fenomenología del objeto teatral; es decir a su textualidad y representación. Considera que evidenciar la Historia, como hecho teatral sociocrítico y semiótico, es un acto que persigue encontrar la significación de lo representado, pues la Historia, afirma Meyran, convoca; “sólo conserva la memoria”, no explica. Aludiendo a Octavio Paz, Meyran considera que es la inmaterialidad del objeto (signo) la que representa. Por otro lado, un juicio afín es el que expone en otro de sus artículos: Representar el pasado es repasar el presente. En el texto, Meyran registra que la Historia surge a partir de la confluencia de la diacronía (pasado) y  sincronía (principio de selección de la memoria), ejes que permiten la recuperación del pasado en el presente. Meyran, contextualizando este rescate de la memoria en el territorio nacional, menciona la aparición de diversas manifestaciones teatrales; la primera de ellas, en 1922, bajo el auspicio del Teatro Regional de Teotihuacán. Y en la obra La expulsión de José Ramón Enríquez, observamos que el pasado dieciochesco, no ya el prehispánico, como se observa en la narrativa mexicana de la Generación de Medio Siglo, a manera de lugar común, puede explicar el detrimento presente. Es Francisco Xavier Clavijero quien enuncia cuánto le va a costar en el futuro al continente americano la expulsión de su orden. Esta,  justificada por los desacuerdos con la orden franciscana, pues estos acusan a la Compañía de Jesús de faltar a la autoridad imperial y eclesiástica, a través  de la dispensa de diezmos y  la comprensión de la idolatría indígena. Entre los personajes históricos que tienen mayor voz en la obra son Carlos III, Francisco Xavier Alegre y Francisco Xavier Clavijero, sobre todo este último que mantiene una importante discusión con Cornelius de Pauw sobre la naturaleza del americano, siendo uno de los argumentos de Pauw, sobre la aparente degeneración del americano, el clima. Pero el francés, como lo hace saber Clavijero, denuesta al americano sin conocimiento de causa, nunca ha pisado el continente. En la obra observamos las vejaciones cometidas contra la orden, durante un hacinamiento en el interior de un galerón, lugar desde el que Clavijero y José Ignacio, joven  que acaba de recibir su ordenanza, estiman, como menciona Meyran, las consecuencias del pasado en el presente. Se preguntan qué resultados tendrá la expulsión, por ejemplo, en el siglo XXI.            

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